Las Misiones de la Alta California

Comentario de un mapa

Historia Moderna

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El siglo XVI español se caracterizó por las intensas aventuras en las Américas, un crecimiento territorial ingente, la llegada de metales preciosos, el exceso de demanda e inflación como consecuencia de ello y decadencia en su colofón. Esa depresión española, paralela al crecimiento del resto de potencias, transformó la colonización americana, hasta entonces monopolizada por España y Portugal, en una ocupación paneuropea que se desarrolló durante todo el siglo XVII, dejando un mapa de América sembrado de banderas y fronteras todavía no demasiado definidas, que traían consigo las pugnas de poder del viejo continente.

Desde sus inicios, la fórmula de expansión ultramarina española en los territorios desconocidos de los Nuevos Mundos, incluía el aparato militar para la conquista y las instituciones religiosas con el lema “Ganar almas para Dios y pueblos para la Corona”, para la colonización de los territorios descubiertos con el levantamiento de misiones desde donde “propagar la luz del evangelio”, introducir a los indígenas en los valores morales y las costumbres de la sociedad occidental (aun cuando para ello destruyeron culturas muy desarrolladas como la azteca), las cuales fueron germen de las actuales poblaciones y ciudades.

A principios del siglo XVIII, los rusos que se habían instalado en la costa noroeste de América (actual Alaska), debido a la escasez de nutrias para la caza, estaban cruzando la frontera norte de la actual California. El virrey marqués de Croix, encomendó al visitador José de Gálvez la ocupación de los territorios españoles de la Alta California que, aunque no habían establecido poblados, consideraban propiedad de la Corona.

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Monumento a San Junípero en San Francisco, California.

El mismo Gálvez fue quien reinstauró el orden y la autoridad en 1767, tras la expulsión bajo decreto de Carlos III,  de los jesuitas de las misiones que administraban en todo el territorio español. De esta forma fueron enviados para llevar las riendas de las misiones, dieciséis misioneros de la orden Franciscana, encabezados por Fray Junípero Serra (1713-1784), teólogo de origen mallorquín, quien ya había sido destinado durante nueve años a Sierra Gorda, Nueva España, en la misión de Santiago Xaplan, y que en ese entonces se encontraba en Ciudad de México a la espera de una nueva designación. Este nuevo destino trataba de iniciar una expedición para poblar la Alta California.
Para ello se puso en marcha una doble expedición, dos por mar desde San Blas
en enero y febrero del 1769 con semillas, herramientas, material de construcción y cuentas de colores o regalos vistosos para convencer a los indios con regalos,  y dos por tierra, desde la Baja California marzo y mayo con cabezas de ganado para poblar de vacas, cerdos y caballos los territorios, dirigiendo el capitán Gaspar de Portolá la primera de ellas junto con Fray Junípero.

La primera de las misiones que se estableció fue la de San Diego en 1769 y a esta la siguieron 20 misiones más que irían sembrando el Camino Real que bordea la costa, nueve de las cuales fueron fundadas por el propio Serra bajo su emblema “Siempre adelante, nunca retroceder”, siendo Santa Bárbara la última que en 1784 no logró ver concluida debido a su fallecimiento. También se establecieron tres pueblos habitados por colonos del continente, diversos ranchos y cuatro presidios, que como fortificaciones, integraban dentro de sus muros las funciones de defensa militar del territorio y albergaban el aparato civil, ya que desde la corona no quisieran repetir la experiencia de acumulación de poder vivida con los jesuitas de Baja California.

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El orden cronológico en que se establecieron las misiones, sería el siguiente:
San Diego (1769), San Carlos Borromeo (1770), San Antonio de Padua y San Gabriel Arcángel (1771), San Luis Obispo de Tolosa (1772), San Francisco de Asís y San Juan Capistrano (1776), Santa Clara (1777), San Buenaventura y Santa Bárbara (1782), La Purísima Concepción (1787),
Soledad y Santa Cruz (1791), las misiones de San José, San Juan Bautista, San Miguel Arcángel y San Fernando Rey (1797), San Luis Rey (1798), Santa Ynez (1804), San Rafael (1817) y por último San Francisco Solano de Sonoma (1823).

Aunque a diferencia de las misiones jesuíticas del Padre Kino en la Baja California, las misiones franciscanas ofrecían un trato mejor al indígena, la coerción ejercida para su conversión, la obligación en los trabajos de construcción y autoabastecimiento de la misión, las prohibiciones (como a traspasar los límites del asentamiento) y en ocasiones los castigos físicos, sin olvidar la aniquilación de diversas culturas por imposición de la propia, hacían de Junípero Serra un continuador de la labor evangelizadora del primero, dedicando ambos gran parte de su vida a las labores misioneras.

Con la perspectiva histórica que nos dan los siglos que nos separan de todos estos hechos, con los avances morales que nos llevan a valorar la conquista de América de genocidio; puso en tela de juicio los valores actuales de la Iglesia Católica con la canonización por parte del Papa Juan Pablo II de Fray Junípero Serra en 1988.

En los tres trabajos que he realizado, son relevantes los conceptos y personajes coincidentes en ellos. Este es un intento de enfatizar el hecho de que el tiempo, aunque por una parte es unilineal, se multiplica en una multitud de vidas y momentos históricos, que confluyen e influyen los unos con los otros. El Galeón de Manila que navega el pacífico en el primer trabajo, arriba al México del tercero, la imprenta que posibilitó la expansión de la Reforma de Lutero, se utilizó en las américas para divulgar el catolicismo. Los metales preciosos que provocan la inflación que llevó a la depresión económica española, y la posterior ocupación de la alta California, son los mismos de los que habla Martín de Rada en sus cartas a Felipe II.

Los trabajos propuestos apuntan sin duda a abrir el campo de visión y apreciar desde la distancia esa convergencia de hechos concretos, como la evangelización de Filipinas, la Guerra de Flandes de van de Venne o las misiones de California, dentro de una crónica mundial que se va escribiendo en múltiples páginas a la vez.

Laura Mercedes Arcos Rey

Referencias

  • Bernabéu, S. 2011: Entrevista. Madrid. Fundación Ramón Areces.

http://www.youtube.com/watch?v=qDLBRecfw-0

  • Carrera Augusto, F. 1991: “Beato Junípero Serra. Apóstol y paladín de California”, en R. Ballán, Misioneros de la primera hora. Grandes evangelizadores del Nuevo Mundo. Lima.

http://www.franciscanos.org/selfran32/junipero.html

  • Imagen portada

http://www.todocoleccion.net/ee-uu-the-california-missions-mapa-situacion-misiones-san-diego-san-luis-obispo-etc~x28603414

  • Martínez Shaw, C. y Alfonso Mola, M. 2008: “Europa y los Nuevos Mundos en los siglos XV-XVIII”. Madrid. Editorial Síntesis.
  • Palou, F. 1787: Relación Histórica de la vida y apostólicas tareas del venerable padre Fray Junípero Serra y de las Misiones que fundó en la California Septentrional y nuevos establecimientos de Monterey”. Ciudad de México.

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/relacion-historica-de-la-vida-del-venerable-padre-fray-junipero-serra-y-de-las-misiones-que-fundo-en-california-septentrional-y-nuevos-establecimientos-de-monterrey–0/html/

  • Sobrequés Callicó, J. 2010: “Orígenes Hispanos de California”. Barcelona. Editorial Base.

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